Andares de un proyecto

¿Qué hacer si un submarino afecta mi proyecto?

Publicado el Julio 2nd, 2010 en Riesgos por Writer

En mi experiencia como Administrador de Proyectos considero que uno de los principales retos ha sido el tener que planear para lo que pueda ocurrir y enfrentar aquello para lo que no planeamos. Seamos honestos, comúnmente planeamos para el 80% de los problemas más comunes y sabemos que pueden ocurrir porque más de uno de ellos ya nos ha sorprendido en proyectos anteriores.

Basamos mucha de la planeación de riesgos en nuestra propia experiencia o en la de colegas más cercanos, pero dejamos de lado aquello que parece improbable que ocurra en nuestro proyecto.

Equipo de proyecto

Permítanme compartir una lección aprendida acerca de lo comentado hasta ahora. Hace poco iniciamos un proyecto de desarrollo de software en el que el equipo inicial lo conformábamos un Arquitecto de Software, dos Arquitectos Técnicos, ocho Desarrolladores de Software, dos Ingenieros de Calidad y su servidor como
Administrador del Proyecto (AP).

Descripción del proyecto

Nuestro objetivo era entregar una aplicación que serviría para almacenar, administrar y determinar si un usuario del sistema de e-Learning de la compañía había logrado los créditos suficientes para certificarse o re-certificarse como Contador Público en la jurisdicción geográfica a la que pertenecía. Esta aplicación se conectaría al sistema de e-Learning y de recursos humanos  ya existentes en la compañía. Para dar una idea del tamaño del sistema teníamos 140mil usuarios que se encontraban distribuidos en más de 10 zonas geográficas en el mundo.

Ambiente del proyecto

Parte de los factores que presionaban este proyecto eran que el cliente quería reemplazar su herramienta actual de administración de créditos y ya tenía expectativas al respecto. Por otro lado el cliente había solicitado que usáramos herramientas para desarrollar el sistema  que no eran las mismas que se habían usado en el sistema actual, de tal manera que no había posibilidad de reutilizar ningún componente. Finalmente, las reglas de negocio de la primera versión habían cambiado drásticamente dado que íbamos a realizar una extensión grande en la funcionalidad.

Estructura del equipo

El equipo de proyecto me reportaba directamente a mí y yo reportaba avances a un Program Manager que pertenecía a la Oficina de Proyectos (PMO) y a un Solution Manager que pertenecía a la SMO. El equipo de proyecto se encontraba distribuido en tres países: México, Estados Unidos (USA) e India. Los tres arquitectos, cuatro desarrolladores y los ingenieros de calidad se encontraban en México, tres desarrolladores estaban en la India y un desarrollador y las oficinas de proyectos se encontraban en USA.

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Desarrollo del proyecto

Pasamos por las fases de inicio, planeación y durante la ejecución y control experimentamos muchos retos, pero aquí quiero enfocarme en una experiencia que no voy a olvidar. Estábamos muy cerca de las entregas iniciales, aquellas que establecerían la “primera impresión” para el cliente. Los tiempos estaban apretados por algunas decisiones tomadas con anterioridad, pero estábamos confiados en que un esfuerzo extra daría los resultados esperados. Los ejecutivos en USA se encontraban nerviosos porque el cliente era el más importante que teníamos en aquel momento y ese nerviosismo se convertía en presión para el Program Manager y para mí como AP. La fecha de nuestra primera entrega se estableció para un lunes 4 de febrero y las semanas anteriores el equipo había estado trabajando diligentemente de tal manera que parecía que terminaríamos a tiempo con poco o nada de tiempo de holgura.

Problema

Dada la importancia de los entregables, establecí  un reporte diario de avance con los miembros del equipo, en especial con el personal de India. Nos encontrábamos al final del viernes 1 de febrero (tres días naturales antes de la entrega) cuando de pronto noté que, a pesar de su diligencia en el envío del reporte diario, el personal de India no había registrado progreso ese último día y no tenía ningún reporte de ellos con respecto al motivo. Intenté llamarles pero asumí que no estarían en la oficina dado que nos separaban 11.5 horas y para ese tiempo ellos estarían dormidos. Habíamos planeado trabajar al día siguiente y si fuera necesario hasta el domingo, pero esto ponía la situación más difícil aún.

Esa madrugada de sábado, alrededor de las 2:00am hora del centro (CT), intenté comunicarme con la India (1:30pm IST) y al fin lo logré. Los miembros de mi equipo me comentaron que habían sufrido un corte del servicio de Internet a escala mayor. Investigando en diversos portales de noticias nos enteramos que el viernes 1o de febrero un barco en el mar mediterráneo ancló tras verse amenazado por el clima y cortó uno de los cables submarinos que comunican por Internet al Medio Este con Europa afectando gran parte del ancho de banda de la India y otros países.

Solución

Llamé inmediatamente al Program Manager y comentamos la situación con los ejecutivos en USA. Surgieron una serie de soluciones probables, una de ellas era enviar físicamente a alguien a la India con discos duros para traer el código fuente, pero fue descartada porque el viaje por los diferentes aviones y por carretera dura alrededor de 30 horas, eso nos quitaría toda oportunidad de terminar a tiempo.

Finalmente, investigando más, supimos que el administrador del ancho de banda de la India estaba utilizando el horario de occidente para mantener la operación de todos los call centers que se encuentran outsourceados allá y que estaba dejando el horario nocturno de occidente para todo tipo de operaciones, de tal manera que implementamos una serie de medidas para resolver nuestro problema:

1.    El equipo ejecutivo hizo del conocimiento del cliente lo que había ocurrido. No le comentaron que no entregaríamos, solo que probablemente nos retrasaríamos.
2.    Solicité a los desarrolladores Indios que hicieran Copy-Paste al código y que en lugar de colocarlo en la herramienta de control de versiones, lo enviaran por correo electrónico. Los correos electrónicos estaban tardando más de una hora en llegar dado el bajo ancho de banda que tenía India en esos días.
3.    Con el código ya en México usé a uno de los Arquitectos Técnicos para tomar ese código y ponerlo en el lugar adecuado dentro de nuestra herramienta de control de versiones. Un Arquitecto Técnico es considerado una persona de amplia experiencia en el terreno técnico y tiene conocimientos de negocio y habilidades de liderazgo, de tal forma que puse a un elemento muy capacitado en una labor que demandaría amplio conocimiento técnico e iniciativa. Además esta persona había estado apoyando con la definición de los paquetes de trabajo enviados a la India, de tal forma que conocía el alcance y demás detalles de sus entregables.
4.    Con la decisión de manejar el código localmente automáticamente retiramos el riesgo de retrasos por falta de conectividad, pero redujimos el equipo de proyecto en casi 40%, de tal manera que eso representó otro problema: estábamos pagando por recursos que no estaban siendo productivos (en India), y teníamos trabajo para 8 personas siendo atendido por sólo 5. Este problema es algo para lo que hubiera planeado si el problema mayor (la falta de conectividad) no hubiera existido, pero decidí aceptar ese nuevo riesgo y mitigarlo moviendo al arquitecto al equipo de desarrollo.
5.    Generé un network diagram para determinar las dependencias y empezamos a trabajar en la ruta crítica. Cuando uno de los miembros del equipo estaba a la espera de otro paquete de trabajo lo enviaba a dormir y lo citaba de acuerdo con la hora estimada de entrega del paquete dependiente. Así mantuvimos un equipo constantemente trabajando pero todos tuvieron oportunidad de dormir aunque fuera poco tiempo.
6.    Para disminuir la curva de aprendizaje procuré mantener a la gente en las actividades que ya tenían con anterioridad y un bajo porcentaje de actividades nuevas.

Acciones posteriores

Más adelante en el proyecto volvimos a integrar a los miembros del equipo en India e hicimos la transición de nuevos paquetes de trabajo para ser desarrollados en aquella región, desde luego paquetes que no estuvieran en la ruta crítica.
Adicionalmente agregué dentro del registro de riesgos la posibilidad de corte en la comunicación con India e incluso con Estados Unidos y desarrollamos planes de contingencia.

Finalmente hice una lista de riesgos comunes dentro de los proyectos de software que siempre consulto cuando inicio un nuevo proyecto, pero siempre dejo un tiempo para hacer un ejercicio de lluvia de ideas para planear para todo aquello fuera de mi checklist de riesgos comunes, siempre considerando los factores ambientales del proyecto y de la compañía.

Conclusión

Este es un ejemplo, sólo uno, de lo que ocurrió en uno, sólo uno, de mis proyectos. De aquí la importancia de la capacitación de los Líderes de Proyectos y Administradores de Proyectos, de aquí la importancia de foros de discusión con gente de la profesión, de aquí la importancia de profesionalizar nuestra labor. Siempre he recomendado a mis compañeros y amigos de trabajo que ante un problema debemos profesionalizar y colegiar nuestras acciones, esto es, debemos actuar profesionalmente basados en los conocimientos y usando técnicas propias de la profesión y debemos interactuar con nuestros colegas ya sea por medios electrónicos o personalmente para recibir ideas frescas y fuera de sesgo con respecto a la situación que enfrentamos.

Espero que esta experiencia sea de utilidad para los lectores en sus futuros proyectos.

Y por cierto, sí, entregamos lo prometido a tiempo el lunes 1ro de febrero, después de varias tazas de café y latas de red-bull.

Perdidos por dejar de ver el horizonte

Publicado el Octubre 15th, 2009 en General por Writer

para-el-blog.jpgConocer el detalle del árbol sin dejar de pensar en la perspectiva del bosque es importantísimo, de lo contrario puedes andar dando tumbos perdido en las particularidades, olvidando cumplir los objetivos realmente importantes del proyecto.

Hace algunos proyectos alguien me preguntó si sabía cómo configurar los permisos de instalación en el servidor del proyecto, le ayude a resolver el problema y un par de días después me comentó con un poco de urgencia que llevaba dos días intentando saber cuáles eran los puertos que estaban abiertos en la red, medio día después y con la ayuda del todo-poderoso administrador del sistema los puertos que necesitaba quedaron abiertos.

El lunes de la semana siguiente le pregunte si ya estaba todo listo para la auditoria de calidad que nos harían y angustiado respondió que no, lo único que faltaba era contar con un repositorio del proyecto donde llevar el control de versiones, y no estaba listo porque había tenido muchos problemas resolviendo los permisos de instalación, abriendo puertos, consiguiendo versiones de prueba del software de control de versiones y luego reinstalando la versión que se compró y que además eso había ocasionado un retraso de varios días en sus tareas del proyecto.

Ese fue uno de los mejores ejemplos de alguien que se pierde en los detalles del árbol y pierde la perspectiva del bosque, se centró demasiado y perdió varios días en los detalles del problema de instalar el software de control de versiones, cuando esa no era la única opción para realizar esa tarea.

El objetivo de ese punto de revisión en calidad era llevar un control de versiones y tener un repositorio donde todo mundo puediera encontrar la documentación del proyecto, y no era el de instalar un software para automatizar el control de versiones. La auditoria la pasamos sin problemas, el repositorio fue la carpeta del proyecto apegada a la estructura del proceso y para el control de versiones al nombre de cada archivo le agregamos el numero de la versión. No fue la mejor solución pero cumplía el requisito. Si hubiera hecho esto desde el principio no habría tenido ningún retraso en sus tareas del proyecto.

Moraleja…

En un proyecto nunca pierdas de vista el objetivo de la tarea que estás realizando, concentrarse en los detalles y olvidar qué es lo que quieres lograr te puede llevar al fracaso del proyecto, a esto se le conoce como “Perderse en los detalles del árbol y perder la perspectiva del bosque”, los detalles son importantes, siempre y cuando no pierdas la visión que te da un enfoque completo.

Orden no supervisada se la lleva la…

Publicado el Julio 14th, 2009 en Calidad por Writer

Se acerca la entrega del proyecto, los días han sido intensos como bien saben, llegar temprano, salir tarde, descubrir que hay muchas actividades que no se realizaron y entregables que no están listos, más otra infinidad de cosas que no se entendieron de acuerdo a la especificación, debo confesar que en este proyecto entré a ocho meses de iniciado.

Cuando a un compañero le comenzaron a cambiar las especificaciones, a un par de semanas de liberar, me pareció que no había un proceso definido, pero me equivoqué…Buscando en el repositorio del proyecto, encontré un proceso bien definido, claro y concreto,  apegado a los mejores estándares. Preguntando un poco a los que iniciaron el proyecto también me enteré que había un área de procesos dentro del proyecto (es un proyecto grande), y que el proceso que había encontrado se les había explicado al principio del proyecto…

Mi tercer asombro fue cuando le pregunté a algunas personas por qué no habían seguido el proceso y los pretextos fueron vastos, ocurrentes y estúpidos algunos: “Llegué tarde a esa presentación”, “¿Qué no era una sugerencia?” “No nos dio tiempo”, “No le entendí lo que querían”, etc.

Si llegó tarde o no le entendió, ¿no podía preguntar?; ¿¿¿Sugerencia el proceso???

La culpa también fue del área de procesos, que nunca verificó que las personas estaban siguiendo el procedimiento, lo explicó una sola vez al inicio, pero muchísimas personas nos integramos posteriormente, en resumen les faltaron dos cosas:

Un mecanismo para asegurar que todos conocen el proceso
Supervisar que todos siguieran el proceso

Moraleja…

El área de procesos realizó un trabajo magnífico al definir los procedimientos del desarrollo, pero nunca se ocupó de asegurar la calidad del proceso, como diría el Líder de Proyecto más rudo que he encontrado: Orden no supervisada se la lleva la ch…

Motivación infalible

Publicado el Junio 12th, 2009 en Recursos Humanos por Writer

¿Cómo motivar a un equipo de trabajo? hay varias técnicas, pero considero una la más importante: Sentirse útil, saber que el trabajo que se realiza soluciona problemas, pocas cosas son tan gratificantes como un buen trabajo realizado.

Todos buscamos reconocimiento, en nuestros grupos de amigos, en el fútbol, las fiestas, grupos de ex-alumnos, en el trabajo, las clases de yoga, etc. Cuando uno de estos grupos donde nos movemos nos reconoce al realizar algo bien, como contar los mejores chistes, conseguir los mejores lugares para el concierto, apoyar a los desvalidos, organizar fiestas o hacer los mejores planes; nos sentimos orgullosos, felices, plenos, satisfechos, vamos, hasta sentimos que caminamos a cinco centímetros del suelo.

Ese sentimiento es el mejor motivador del mundo. Claro que ayudan organizar reuniones para integrar al equipo, amenazar a los incumplidos, repartir con justicia el trabajo, dar bonos por horas extra, mantenerlos en forma cuando no hay trabajo, y muchas opciones más, pero la indispensable es mostrarles que su trabajo es parte de la solución y que realmente sirve lo que están haciendo.

Hacer que cada uno de los integrantes del equipo entienda la importancia del trabajo que realiza y también que vea su trabajo reconocido como parte de la solución es el elemento más efectivo en una estrategia de motivación.

Moraleja…

Escuchar un “buen trabajo”  y recibir una palmada en la espalda es el mejor motivador que podemos brindarle a nuestro equipo de trabajo. Pero tiene que ser sincero y real, no sólo cumplidos falsos. Si asignas el trabajo correctamente y reconoces lo realizado por cada integrante del equipo, estarán dispuestos a dar más de sí en cada ocasión.

¿Estás en las penumbras o en la luz?

Publicado el Mayo 18th, 2009 en General por Writer

El tic-tac del reloj sonaba con la fuerza que uno percibe después de una noche de vigilia, sólo el cálido sabor del café y el frío del alba me mantenían despierto.  Tenía razón ese viejo lobo de los proyectos que me recomendó en cada desvelo, subir a la azotea y contemplar el amanecer al menos durante media hora para reflexionar y recapacitar sobre el rumbo del proyecto.

Los días de descanso obligado por la epidemia de influenza  humana fueron necesarios, pero afectaron en varios aspectos al proyecto y revelaron cosas interesantes.

El descanso preventivo por enfermedad de un par de líderes de grupo, evidenció dos estilos de administración diferentes, ambos grupos de trabajo entregaban resultados, pero en la contingencia el primer equipo estaba como un gallinero con un zorro dentro, todo mundo corriendo de un lado para otro como locos y sin saber qué hacer. Su líder desde hace tiempo se regodeaba diciendo “si no estoy, nada funciona”, nadie le creía, pero yo sé que es una triste realidad, y no es porque su equipo de trabajo sea incapaz, ya que tiene personas competentes, pero nunca les transmite el objetivo general de lo que están haciendo, únicamente les entrega actividades aisladas, y es como si trabajaran a ciegas, por eso cuando el líder faltó, nadie en su equipo sabía qué hacer, con qué tareas continuar, a quién entregarle el trabajo. Sospecho que este líder mantiene a su grupo en penumbras por miedo a que alguien sobresalga más que él o para que la empresa no piense en despedirlo.

El segundo equipo de trabajo por el contrario estaba trabajando a un ritmo intenso, pero todos tenían una mirada de saber hacia dónde dirigirse y qué hacer. El líder de este equipo le había transmitido a todo su personal los objetivos, alcance y tiempos. Cada uno sabía qué parte del trabajo debería realizar y qué seguía.

En ese momento recordé una viejísima anécdota de un militar que aleccionando a sus pupilos, les decía que un buen ejército es aquel donde todo soldado sabe la estrategia general y los objetivos de la batalla, porque en medio del combate es frecuente que se pierdan las comunicaciones y que se tenga que cambiar la táctica para lograr los objetivos, en un escenario así un soldado bien informado sabe qué improvisar para apoyar los objetivos generales de su ejército.

En el segundo equipo de trabajo todos los integrantes estaban bien informados, en ausencia del líder, durante los días de trabajo en casa con comunicaciones limitadas, supieron cómo cambiar la táctica para conseguir los objetivos.

Moraleja…

No hay duda, en tiempos de crisis se ve quién está mejor templado, todo mundo ha entendido que el líder oscurantista tal vez cumple con el trabajo y es indispensable para que las cosas funcionen, en cambio el líder que comparte la visión e informa a su equipo es el estratégico para el proyecto. En la evaluación para ascender al siguiente nivel de responsabilidades es claro que prefiero alguien que sea estratégico y genere equipos de trabajo funcionales antes que alguien que es indispensable pero que tiene equipos de trabajo dependientes y disfuncionales en su ausencia.

Cómo decidir qué dejar de hacer

Publicado el Abril 14th, 2009 en General por Writer

Hace algunos días escuche a alguien decir:

“Sí, era importantísimo, pero ya no nos dio tiempo de hacerlo”

Y como un déjà-vu acudieron a mi mente los recuerdos de tantas noches corrigiendo errores porque a alguien se le olvidó o no tuvo tiempo de hacer el trabajo planeado. ¿A algun@ de ustedes le trae recuerdos la frase “ya no nos da tiempo de diseñar, vamos a construir sin el diseño completo”?

Cuando esto comienza a suceder es que el proyecto se está administrando por reacción y no por planeación, y en un proyecto existen pocas situaciones peores que hacer las cosas sin planeación. Es como cuando en un partido de fútbol todos corren como locos detrás de la pelota en lugar de seguir una táctica planeada.

Seamos realistas y reconozcamos que un altísimo porcentaje de los proyectos se retrasan con respecto a lo planeado, siempre hacemos lo posible por evitar caer en esta situación, pero si ya te encuentras en un escenario similar, entonces es importante saber cómo reaccionar, el error usual es instalarse en la urgencia y hacer sólo lo que nos dio tiempo, pero aunque suene un poco raro, también se debe planear qué dejar de hacer, la mejor forma de remontar una situación así es analizando las consecuencias de no hacer cada actividad, priorizar las actividades de acuerdo al impacto de cada omisión y así tenemos nuestra lista de actividades que debemos atender primero.

En una reunión post-mortem de uno de los proyectos de mis años mozos, el líder de proyecto reconoció: “Al principio no llevamos el control de riesgos porque ya no nos dio tiempo, pero después de la inundación aprendimos que eso fue lo peor que pudimos hacer”. Esa fue una lección aprendida a la mala, por cierto, en ese proyecto también se robaron varias computadoras con información importantísima, no cabe duda que hay proyectos con mala suerte, pero eso de los riesgos es otra historia.

Moraleja…

Por supuesto que lo ideal en un proyecto es planear todo bien y no entrar en una dinámica de todo urge y tiene que estar para ayer, pero cuando el destino nos alcanza hay que recurrir a una serie de trucos bajo la manga que nos ayuden a remontar la adversidad, y cuando en un proyecto las cosas se retrasan y todo urge lo mejor es planear qué dejar de hacer. Es por esto que uno de los mantras del sacrosanto PMBoK es planear, planear y planear. Aún en la adversidad.

Una de valor, astucia y coraje

Publicado el Enero 20th, 2009 en Requisitos por Writer

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Para ser un buen líder de proyecto no basta con hacer las cosas según el manual, también hace falta tener… actitud (”tamaños desos” diría mi abuelita).

Érase una vez un proyecto donde teníamos un líder de proyecto de los que hasta en el kinder sacaban estrellita a diario, todo lo hacía al pie de la letra, en las primera auditorías si hubieran tenido mención honorífica se la daban, todo pintaba color de rosa.

Debo reconocer que las cosas marchaban tan bien que hasta me daban escalofríos. Los primeros síntomas de que las cosas no eran tan ideales, se dieron cuando a la primera semana de retraso para la entrega de requisitos, los responsables de esa entrega convencieron al líder de proyecto de que no era posible cumplir con esas fechas y que necesitaban una semana más, por supuesto que me quede pasmado cuando ante ese movimiento en tiempo no planteó ningún ajuste en alcance o recursos.

La situación comenzó a ponerse preocupante cuando al término de esa semana los responsables de los requisitos se cobijaron bajo la influencia del director de la empresa para argumentar que todavía necesitaban dos semanas más para terminar los requisitos, y el líder de proyecto se achicó ante el director y sólo dijo “Sí señor, la fecha de entrega tampoco se mueve”.

El descontento general comenzó cuando pidieron otras dos semanas para terminar los requisitos, ya eran seis semanas de retraso y el líder de proyecto ¡¡¡no hacía nada!!!.

Los responsables de los requisitos seguían tan campantes como si todo marchara sobre ruedas, llegaban a su hora y se iban a su hora, iban por sus 15 minutos de café mañanero, otros 15 minutos de cigarro, otros 15 más para departir con los compañeros de pasillo y alguno hasta aplicó sus dos semanas de vacaciones a pesar del retraso en su entrega.

Vamos, no estoy en contra de algún tiempo para despejarse durante el trabajo, pero el punto es que todos veíamos como se iba acabando el tiempo del proyecto en ese mes y medio de retraso y ellos tan campantes como si las cosas marcharan sobre ruedas.

La cosa estalló cuando notificaron que a pesar del nuevo retraso en la entrega de los requisitos la fecha de liberación del proyecto no se movía, los reclamos por parte del equipo de desarrollo no se hicieron esperar, plantearon que era ilógico, ingenuo e imprudente (claro que con palabras altisonantes) esperar terminar el proyecto en el mismo tiempo y con los mismos recursos pero ahora con ocho semanas de retraso, es decir, se recortó el tiempo y el líder de proyecto nunca planteó ajustes de alcance o recursos. Todo mundo inició negociaciones agresivas para cubrir su espalda, a partir de ahí el ambiente del proyecto no fue el mismo, todas las desveladas posteriores fueron un “regalo especial” del equipo de los requisitos.

Moraleja…

En este caso le faltaron liderazgo, valor y astucia al líder de proyecto para hablar franca y honestamente con el director de la empresa y plantearle que ante cualquier movimiento en una de las tres variables más importantes del proyecto (tiempo, recursos y alcance) se deben ajustar una o las dos restantes. También le faltó tomar las medidas necesarias para lograr que el equipo de requisitos cumpliera con su objetivo en la fecha necesaria. Lograr esto es todo un arte y la forma en que se logra tiene que ver con los distintos tipos de liderazgo que adoptamos.

Como decía al inicio, este fue un ejemplo más donde quedó demostrado que para ser un buen líder de proyecto, no basta con saberse el PMBOK al derecho y al revés, también son necesarios valor, astucia y por supuesto liderazgo.

El Alzheimer de los proyectos

Publicado el Diciembre 10th, 2008 en Riesgos, Comunicaciones por Writer

¿Alguna de estas frases te es familiar?

“Hace tres meses les dije que necesitábamos X”
“¿Cómo fue posible que nadie se acordara de ese requisito?”
“No, nunca quedamos en que esa era mi responsabilidad”

Si alguna vez has sentido que tu cabeza y/o la de alguien próximo (arriba, abajo o a un lado) corren peligro por alguna de estas frases, es que en ese proyecto no se documentó lo suficiente.

Hace poco en una reunión de un proyecto con tres (si, 3) meses de retraso, escuché: “Ese coordinador de procesos de negocio ya lo había propuesto hace cuatro meses, pero nadie lo consideró importante y luego ni se acordaron de la propuesta”. Cuando llegó el momento de cortar cabezas, también le tocó a la persona que había hecho esa propuesta, a pesar de ser una persona muy competente tuvo que pagar los platos rotos y la ineptitud de sus colegas, porque no tuvo ninguna evidencia a la hora de deslindar responsabilidades.

Documentar es una de las actividades invaluables de un buen proyecto, y por documentar me refiero a plasmar toda la información posible en diagramas y/o documentos, sí, toda la información posible.

¿Qué debemos documentar?, absolutamente todo lo posible y/o importante; reuniones con minutas, procesos de negocio con diagramas, la visión del proyecto en un documento, los riesgos, el plan de control de calidad, etc. Para tener una lista más completa podemos consultar el viejo e invaluable PMBOK.

Vamos aclarando, el objetivo de documentar no es tener centenares de documentos con una prosa impecable o decenas de diagramas estéticamente perfectos, es bueno documentar siempre y cuando nos genere algún valor agregado, y esto puede ser por alguna de las siguientes razones:

- Comprender el dominio o negocio
- Evitar omisiones
- No depender de las personas
- Concertar acuerdos
- Registrar compromisos adquiridos

En los proyectos de alto riesgo es aún mucho más importante documentar, porque cuando algo falla catastróficamente y llega la hora de repartir culpas, crucificar responsables y rebanar cabezas (en suma: deslindar responsabilidades), las minutas son una excelente herramienta para descubrir mentiras e ineptos.

Moraleja…

No documentar en un proyecto, es como enrolar sólo a personas con Alzheimer, tal vez recuerden varias cosas de todos los acuerdos, procesos, hitos, reuniones, etc. Pero hay toneladas de información y decisiones que quedarán en el olvido por un momento y las recordaremos justo cuando hagan más daño (remember Murphy).

Así que no lo olviden: Más vale documentar que lamentar.

Decisiones estúpidas que trastornan vidas

Publicado el Abril 8th, 2008 en General por Writer

¿Y si te dijera que una mala decisión en tu proyecto puede ser cuestión de vida o muerte? Seguramente pensarías que no es para tanto, que tu proyecto sólo se trata de desarrollar algún sistema de software, editar y publicar un libro o la apertura de un nuevo centro comercial. Pero transformar una vida por una mala decisión está más cerca de lo que piensas, me explico.

Érase una vez un proyecto muy, muy lejano, donde olvidaron aplicar el triángulo de negociación (recursos, características y tiempo) y al cliente le prometieron el clásico proyecto triple B, el resultado obvio fue un proyecto con graves retrasos, los que buscaron recuperar poniendo el cuerpo antes que la mente, es decir, trabajando todas las noches e incluyendo sábados y domingos, en lugar de renegociar los términos del proyecto, ¿te suena conocido?. Al cabo de unos días todo mundo estaba cansado, ojeroso y sin ilusiones… pero orgullosos de haber recuperado mucho del retraso.

Algunas de las tareas pendientes debían realizarse en otra ciudad y a la persona que le tocó realizarlas estaba en tránsito de un lugar a otro cuando la cruda realidad de un pestañeo trastornó su vida, de milagro sobrevivió a ese grave accidente, pero desgraciadamente su vida nunca será igual. Esa noticia sacudió a todo mundo en la empresa, lo triste es que sólo hasta que la práctica de las noches eternas y los fines de semana laborables cobró una víctima, entendimos que estábamos poniendo en riesgo la vida de todos.

En ese tiempo estaba en un proyecto con una situación similar, muchos retrasos en una de las etapas más críticas, optamos por terminar con las jornadas de 7×24 y nos pusimos a pensar qué teníamos que hacer, concluimos que necesitábamos tres cosas

  •     Jornadas largas: Religiosamente iniciamos a las 8 y concluimos a las 22 horas en lugar de trabajar de sol a sol. Encontramos que gracias a esto los errores disminuyeron ya que las tareas que hacíamos en la noche generalmente estaban llenas de errores.
  •    Reuniones de pie: Al iniciar el día hacíamos una reunión de 15 minutos donde todos informaban brevemente su avance, identificando si algún riesgo se convertía en problema para aplicar el plan de contingencia.
  •    Compensaciones por las horas extra.

Esas tres sencillas medidas nos permitieron recuperar muchos de los retrasos, sin poner en riesgo a nadie.

Moraleja…

Resolver los retrasos poniendo el cuerpo antes que la mente puede tener consecuencias fatales, sinceramente espero que nunca te toque comprobarlo en tu proyecto, aún hoy la carga de la culpa es dura para las personas a cargo de ese proyecto. Ese hecho sensibilizó al director para poder negociar las compensaciones por las horas extra, pero nunca me gustó que aprendiéramos esa lección a golpes, habría preferido que fuera por convicción razonada.

El don de la omnipresencia y la dilatación del tiempo

Publicado el Enero 16th, 2008 en Tiempo por Writer

omni.jpgRevisando el trabajo de varios involucrados en el proyecto (stakeholders) encontré varios retrasos en las entregas de algunos, por supuesto que me preocuparon estos retrasos ya que impactarían en el proyecto, apelé al sentido de responsabilidad de los retrasados sin obtener resultados en la mayoría de los casos, hasta que una de las involucradas (esa que existe en todas las empresas y se sabe las historias de tod@s) me comentó que no pidiera milagros, que sus jefes los tenían trabajando de sol a sol, debido a la reciente compra de la empresa por una trasnacional, todos estaban bajo auditoría y tenían que entregar enormes reportes a los auditores, además de atender las necesidades de nuestro proyecto (que no eran pocas) y por si fuera poco también tenían que cumplir con su trabajo normal. Pero eso no es todo, también cambiaron las políticas de recursos humanos y a todos les avisaron que tenían un mes para tomar las vacaciones pendientes, en caso contrario esos periodos vacacionales caducarían. Después de esta explicación entendí la causa de casi todos los retrasos en las entregas, es ingenuo esperar que alguien cumpla con su carga normal de trabajo, dos proyectos extras y al mismo tiempo tome las cuatro semanas de vacaciones que le debía la empresa. Vamos, nadie va a poder cumplir con todo eso a menos que tenga el poder de la omnipresencia para estar en varios lugares al mismo tiempo, o que sepa cómo dilatar el tiempo para hacer que los días duren 30 horas. Opté por hablar con el patrocinador del proyecto indicándole las serias contradicciones que tenían con respecto a las políticas de recursos humanos y cómo afectarían al proyecto, me dijo que lo comentaría con la dirección para saber qué podían hacer, sinceramente espero encuentren una buena solución.

Moraleja…

Reconozcámoslo, hasta el momento nadie ha podido retrasar el tiempo, ni aparecer al mismo tiempo en dos lugares, creer en la omnipresencia o en congelar el tiempo es tan ingenuo como pedirle a alguien que haga el trabajo de cuatro personas. Lo mejor es ser realista y reconocer las limitaciones del tiempo y el espacio para lograr un proyecto exitoso.

 
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