Andares de un proyecto

Líderes de Proyecto radicales

Publicado el Agosto 31st, 2010 en Recursos Humanos, General por Writer

lider_radical.jpgHe conocido gente exitosa en el área de Project Management y puedo decir que todos comparten una característica en común: toman decisiones radicales en sus proyectos y no son indulgentes.

Permítanme explicar un poco mejor. Un administrador indulgente es aquel que es permisivo y laxo al perseguir sus metas. Traza planes pero frecuentemente pierde la visión original del proyecto. Permite que el ambiente y/o personas a su alrededor manejen la agenda o modifiquen el alcance de su proyecto. No estoy diciendo que un plan debe estar escrito en piedra, entiendo que para eso existen herramientas que nos permiten actualizar el “baseline” del proyecto y que por eso existe el concepto de “change process” dentro de la jerga de administración de proyectos, pero una cosa es administrar los cambios y otra es permitir que otros manejen su agenda y hagan los cambios que les parezca convenientes sin tomar la opinión del Líder del Proyecto.

Por el contrario, los administradores exitosos son personas flexibles al cambio y sensibles a las opiniones externas pero dejan muy en claro quién es el responsable del proyecto y en ocasiones toman decisiones radicales que pudieran parecer impopulares pero que favorecen el avance del equipo hacia la consecución de la meta original.

Hace poco experimenté las consecuencias de una decisión radical. Quisiera decir que yo tuve la iniciativa pero les estaría mintiendo, yo no tomé esa decisión; de hecho mi familia y yo sufrimos las consecuencias de esa decisión por más de un año y medio, pero al final pude extraer algunas lecciones de esa experiencia.

Experiencia

Trabajo para una compañía estadounidense que hace unos años se fijó una meta: ser una organización de 10 billones de dólares americanos para el año 2010. En ese entonces la compañía valía poco menos de 6 billones de dólares y la fecha trazada por nuestros propios ejecutivos se estaba acercando. La empresa recurrió a diferentes métodos para alcanzar su meta como lo fue la compra de otras compañías, la reducción de costos, la contratación de personal fuera de los Estados Unidos (off-shore), etc. Aún con estos esfuerzos la meta seguía lejana y fue allí cuando decidieron tomar una decisión radical.

En aquellos días yo era Project Manager de tecnología y pertenecía a un grupo reducido de empleados en México, pero los esfuerzos por alcanzar la meta de la compañía obligó a mi unidad de negocios a expandirse en México mientras reducía a su personal en Estados Unidos. Dado que una mayor cantidad de empleados demanda una administración más formal fui promovido a Administrador General de mi unidad de negocio para la oficina de México. Recibí el nombramiento y la carga de trabajo, pero en el momento en el que iba a recibir mi incremento de salario los ejecutivos de la compañía tomaron la decisión de congelar todo tipo de incrementos salariales con el fin de alcanzar la meta de los 10 billones de dólares. La cantidad de trabajo no se dejó esperar, las fechas límite empezaron a cumplirse y en pocos días yo estaba administrando una unidad de negocio mas allá del doble de lo que medía cuando yo era PM.

Todo creció… menos mi salario. Empecé a pensar que era injusto e incluso pensé que me habían engañado, que sólo me iban a dar la responsabilidad pero no el incremento. Confieso que en innumerables ocasiones busqué empleo en otras compañías y hasta busqué irme por la misma compensación que ya estaba recibiendo sólo con el objetivo de salirme de aquella compañía que no me había cumplido.

Mi jefe en Estados Unidos insistía en que quería retenerme y ya había conseguido la autorización (para mi incremento) de su jefe y del director ejecutivo de nuestra unidad de negocio, pero al parecer la orden de congelar los salarios venía desde mucho más alto.

Yo seguí trabajando y dando lo mejor de mí, no quería que nada influyera en la decisión de mi aumento una vez que los salarios fueran liberados, y a la vez ninguna oferta “allá afuera” era tan buena como la que tenía actualmente.

Un año después de congelados los salarios la compañía anunció que sería vendida a una compañía mucho más conocida que la nuestra. Para inicios de 2010 nuestra compañía había alcanzado su objetivo de ser una compañía de 10 billones de dólares (de hecho de 11 billones de dólares) y los incrementos de sueldo fueron liberados para todos aquellos que teníamos una promesa sobre la mesa.

En el proceso muchos buenos elementos salieron de la compañía porque no habían recibido lo que les habían prometido. En mi unidad de negocios ocurrió que uno de nuestros empleados “estrella” recibió una oferta y “amenazó” con salir de la compañía. Yo urgí a mi jefe para que hiciéramos algo porque no podíamos darnos el lujo de perder quizás al mejor elemento que teníamos, pero la respuesta fue negativa. Finalmente perdimos a un muy buen elemento y, en su momento, nos dolió profundamente, pero para ser franco debo decir que a la larga la pérdida que sufrimos no causó estragos en nuestra unidad de negocios y menos en nuestra compañía. Renunciamos a un bien menor por obtener uno mayor.

Decisiones radicales en Project Management

Hay proyectos que fracasan por cambios continuos en el alcance y nuestro rol como Líderes del Proyecto queda reducido a la de un coordinador de operaciones diarias que tiene que entregar reportes semanales de progreso y muchos más reportes relacionados con las operaciones del equipo de trabajo.

Nuestra labor diaria debería incluir la toma de decisiones radicales en beneficio del proyecto. Debemos saber tomar decisiones radicales con respecto al presupuesto, con respecto al alcance y con respecto al tiempo de entrega. Estas decisiones pueden ser impopulares de momento, pero es lo único que nos puede ayudar a concluir nuestros proyectos de la manera planeada.

Para cumplir los hitos (milestones) del proyecto necesitamos ser radicales en el uso del proceso de aceptación de cambios (change request process), necesitamos ser radicales en la entrega a tiempo. Necesitamos aprender a negociar y a congelar los cambios solicitados y aprender a versionar nuestros productos.  Se requiere saber decir “no”. Se requiere saber decir “hasta aquí”.

Si tomamos decisiones radicales es probable que algún entregable quede fuera del alcance del proyecto y es probable que haya uno o dos patrocinadores molestos con nuestras decisiones, pero el objetivo del proyecto (que ellos mismos están patrocinando) se habrá cumplido en los términos solicitados y podrán empezar a recibir sus beneficios.

Principios para la toma de decisiones radicales

Quiero compartir algunos principios para tomar decisiones radicales pero racionales que ayuden a la consecución del objetivo de sus proyectos:

  • Necesitamos entender que cualquier proyecto es importante. No necesita ser el proyecto más grande de la compañía para esforzarnos por terminarlo en forma. Si somos indulgentes en lo pequeño, lo seremos en lo grande.
  • Necesitamos aprender a decir “hasta aquí” y “no” de manera amable. No tengas miedo a tomar decisiones “muy sonoras” o impopulares siempre que un análisis costo-beneficio te dé la razón.
  • Si eres el Líder de un proyecto y no puedes decir “hasta aquí” en realidad no eres más que un “chivo expiatorio” al que le pueden echar la culpa cuando el proyecto fracase. * * Haz que los ejecutivos o los clientes firmen un Project Charter en el que se te otorgue la responsabilidad del proyecto, pero también la autoridad de tomar decisiones que beneficien al proyecto.
  • Probablemente vaya a haber “bajas de guerra” pero no te acobardes. El miedo no es razón para cederle terreno al fracaso. Antes de tomar una decisión radical haz un análisis “What if…” donde consideres los mejores y los peores escenarios y una vez tomada la decisión llévala hasta el límite: alcanzar el objetivo.

Conclusión

No conozco ningún gran logro que se haya hecho sin esfuerzo ni ningún proyecto exitoso en el que no haya habido necesidad de ser radicales con respecto al alcance y/o al tiempo. No conozco un logro importante que no haya involucrado el trato con gente y en ocasiones hasta confrontación del Líder del Proyecto con más de uno de los interesados en el proyecto.

Pensar alcanzar una gran meta sin esfuerzos ni confrontaciones es ingenuo.

No siempre decirle que sí a todo lo que diga un director, sin antes evaluar la situación

Publicado el Agosto 4th, 2010 en Comunicaciones por Writer

fmu.jpg¿Quien dijo que aprendemos solamente de las grandes y complejas experiencias? Los niños aprenden todos los días algo nuevo con lecciones sencillas de vida. Durante muchos años asistí a seminarios, pláticas y presentaciones relacionadas con mi profesión y puedo decir que las lecciones que más me sirvieron fueron aquellas que cubrían las cosas cotidianas, aquellas con las que seguramente me iba a enfrentar más temprano que tarde.

Recuerdo que mi padre, siendo médico profesor de postgrado con una alta especialización, me recomendaba: si enseñas en un grupo de setenta alumnos y dentro de ese grupo tienes dos “genios” no cometas el error de enseñar al nivel de los “genios” sino de los 68 “mortales”; los “genios” ya se toparán con un profesor suficientemente inexperto como para lucirse enseñándole a esos dos “genios” y dejando 68 alumnos sin adquirir conocimientos.

Dicho esto, quiero comentar una experiencia que seguramente le ha ocurrido a muchos Líderes de Proyecto, pero de la que obtuve mucha experiencia.

Descripción del proyecto

Nos encontrábamos a punto de arrancar el desarrollo de una aplicación Web que serviría para administrar integralmente la información de cobranza de la compañía;  el sistema contabilizaría los intentos de llamada para contactar a los clientes y registraría los acuerdos hechos con los mismos para el pago de sus cuentas pendientes con nosotros. La información de los clientes la recibiríamos de un sistema externo y la cargaríamos a nuestro sistema en un proceso diario.

Ambiente del proyecto

Por el lado del negocio había un gerente de Crédito y Cobranza (CyC) que definiría el alcance y la funcionalidad deseada en el sistema. Este gerente le reportaba al Director de Finanzas de la compañía quien era un director joven, muy versado en temas de tecnología y que gustaba de involucrarse en los detalles de cada una de las gerencias a su cargo. No solo daba el rumbo que debían seguir las gerencias sino que se involucraba al nivel de los proyectos hombro con hombro con sus gerentes. Este director gozaba de la reputación de “lograr lo que se proponía”.

Desarrollo del proyecto

En aquel momento mi equipo estaba trabajando en la fase final de un proyecto de mayor prioridad, tan pronto como ese proyecto fuera concluido iniciaríamos el proyecto de CyC . Sin embargo, las actividades el proyecto actual nos permitían empezar a explorar algunos aspectos del negocio del siguiente proyecto, de tal manera que empezamos contactando al gerente de CyC y tuvimos varias reuniones para analizar los procesos del negocio e incluso llegamos a hacer un diseño básico de los entregables para validar el alcance. Desarrollamos algunos casos de uso, diagramas de flujo de datos y habíamos esbozado algunas pantallas tentativas para el sistema.

Problema

Las actividades que estábamos realizando dieron la impresión de que ya estábamos abordando el proyecto de CyC de lleno, pero no era así. Un día, cerca de haber terminado el análisis y de haber empezado el diseño inicial, fui llamado a la oficina del director de finanzas mientras el tenía su junta semanal de status de sus gerentes. Cuando entré en la oficina escuché como el director de finanzas daba muchos detalles y hacía muchas preguntas con respecto al diseño de la aplicación que desarrollaríamos para ellos y pude percibir que el gerente de CyC estaba pasando un mal rato mientras recibía cambios en el diseño original de la aplicación; habían llegado al punto en el que el gerente no podía dar más detalles y entonces me llamaron para ver si todos esos cambios eran factibles y para conocer más acerca de la implementación.

En algún momento de la plática mencioné que aún estábamos analizando, pero el director, con su amplia experiencia para obtener resultados, esbozó un alcance para la aplicación (pasando totalmente por encima del gerente quien ya no proponía ni negociaba), y terminó su intervención preguntando: “Con este alcance, ¿cuando crees poder mostrarnos los primeros avances?”. Con mi experiencia en el área de desarrollo de sistemas medí el esfuerzo y contabilicé a groso modo las duraciones en bloques semanales, y sin pensarlo mucho mi precipitada respuesta fue: “Si iniciamos a finales de Agosto, seguramente podremos ver los primeros entregables a mediados de octubre”. El director complacido agradeció mi presencia en su oficina y me retiré.

A mediados de octubre el director de Finanzas estaba llamándome para pedir una presentación del sistema y la realidad es que a esas alturas estábamos apenas terminando el análisis. Las palabras del director, entre tantas otras que dijo, fueron “…pero tu me dijiste que terminaban a mediados de octubre…”.

Análisis del problema

Teníamos un portafolio de proyectos que íbamos abordando conforme a las prioridades dictadas por la dirección general y nosotros nos encontrábamos concluyendo un proyecto de mayor prioridad que el de aquel director.

La fase en la que se encontraba el proyecto de mayor prioridad nos permitía ir explorando futuros proyectos, pero no habíamos  iniciado formalmente el proyecto del director de finanzas.

Teníamos frente a nosotros a un directivo de alto nivel con amplia experiencia para lograr lo que deseaba, era natural que intentara obtener un compromiso de mi parte para terminar su proyecto cuando él lo necesitara, sin importarle las prioridades de las otras líneas del negocio.

El ambiente de aquella oficina no era el adecuado para definir el alcance y mucho menos prometer una fecha de entrega.

Siguientes acciones

Una de las actividades más importantes y que resume muchas de las tareas que un líder de proyectos hace día con día es eliminar toda ambigüedad del proyecto. Somos contratados y recibimos una paga para orquestar el cumplimiento de los proyectos y para reducir a cero toda ambigüedad tanto para los que fabrican el producto como para los inversionistas. Dar una fecha no fue lo más sabio.

Mas adelante tuve que hablar con el director aclarando que estábamos terminando un proyecto de mayor prioridad y que apenas estábamos iniciando el desarrollo del suyo. Le comenté que ni siquiera habíamos empezado formalmente su proyecto y que lo que había ocurrido aquel día en su oficina fue una discusión informal y que el alcance no había sido registrado ni estimado sino hasta después con ayuda de su gerente de CyC.

Esta plática dejó un mal sabor de boca y me dejó mal posicionado a mí y a mi equipo a pesar de que fue el director quien empujó las cosas para que ocurrieran así. Pero fue la inexperiencia y la presión del momento los factores que me hicieron entrar en su propio juego.

Lecciones aprendidas

En esa reunión el indicado para dar cuentas del proyecto era el gerente de CyC. Se trataba de una junta del departamento de finanzas, no de la Oficina de Proyectos (PMO).  El líder de proyecto tiene la obligación de rendir cuentas a quienes se haya definido en el plan de comunicaciones.

Si te preguntan el status de un proyecto, puedes remitirlos al último reporte de avances enviado y mencionar algunos de los logros alcanzados hasta ese momento y puedes mencionar que ya estás trabajando en el siguiente reporte en el que les harás saber el status más reciente de los avances.

Si, como fue mi caso, te preguntan el status de un proyecto que no ha dado inicio formalmente, puedes simplemente comentar eso y mencionar que solamente estás haciendo labor de investigación previa para ganar un poco de tiempo (lo cual les conviene a ellos).

Los requerimientos nunca se toman en el pasillo ni en el elevador ni durante una junta con otro propósito. Esta es una manera de decir que un requerimiento para cualquier tipo de proyecto debe ser registrado como parte del alcance sólo en reuniones establecidas para ese propósito, lo contrario llevará a desorden y ambigüedad.

Se pueden explorar otros proyectos antes de comenzarlos formalmente, pero nunca dar la impresión de que ya se ha iniciado el proyecto. Desafortunadamente en muchos países se acepta arrancar un proyecto sin una reunión de “kick-off” formal. Necesitamos cambiar eso, puede ser una reunión de 30 minutos con todos los involucrados posibles en la que se establezca que el equipo de proyecto formalmente dará inicio al análisis y estimación del proyecto en turno. Finalmente vale la pena enviar una minuta a todos los presentes Y a los ausentes a la junta de arranque de proyecto.

Normalmente en organizaciones con estructura funcional rígida un director tendrá la posibilidad de llamarnos a su oficina y pedirnos algunas explicaciones. No se trata de evadir esa responsabilidad, pero si de controlar lo que vamos a decir. Sugiero nunca dar fechas antes de tener un cronograma formal del proyecto. Si somos empujados a dar fechas, podemos “jugar” con duraciones, es decir, podemos mencionar: “el alcance que estás sugiriendo puede tomar alrededor de 6 semanas para ser desarrollado, pero eso lo vamos a saber después de las fases de análisis y diseño del proyecto”.  Con esto no estamos comprometiendo fechas de arranque ni de término. Si el director se ve tan hábil como para decir “ok, estamos a fines de agosto, eso quiere decir que terminarán por allá de mediados de octubre” nosotros podemos simplemente decir “en teoría sí, pero la realidad es que no podemos arrancar el proyecto el día de hoy porque tenemos otras prioridades”, y podemos enviarlo a hablar con el director de nuestra PMO o de nuestro departamento para que discutan las prioridades de los proyectos pendientes.

Hoy en día puedo ver cómo Administradores de Proyectos inexpertos caen en esos errores y se encuentran abrumados en actividades y explotando a los miembros de su equipo para terminar un compromiso imposible. Su inexperiencia en eliminar ambigüedades los han puesto a “bailar al son” de los ejecutivos de la organización quienes presionaron a dar “fechas felices” sin un sustento técnico válido.

Las prioridades las pone el negocio, la labor del Administrador de Proyectos es asegurarse que el equipo de proyecto fabrique los entregables en el tiempo estipulado (después de una estimación adecuada), bajo las normas de calidad establecidas en el plan de calidad y dentro del presupuesto asignado para el proyecto (considerando cualquier cambio introducido por el negocio mediante un adecuado control de cambios que impacte el presupuesto, alcance y tiempo).

El director tuvo su sistema pero no le gustó… desafortunadamente para él, después de aquel error que cometí, me dediqué a documentar los detalles del diseño del sistema y me aseguré de solicitar su autorización (con su firma impresa) para todos los cambios y sugerencias que nos había hecho.

¿Qué hacer si un submarino afecta mi proyecto?

Publicado el Julio 2nd, 2010 en Riesgos por Writer

En mi experiencia como Administrador de Proyectos considero que uno de los principales retos ha sido el tener que planear para lo que pueda ocurrir y enfrentar aquello para lo que no planeamos. Seamos honestos, comúnmente planeamos para el 80% de los problemas más comunes y sabemos que pueden ocurrir porque más de uno de ellos ya nos ha sorprendido en proyectos anteriores.

Basamos mucha de la planeación de riesgos en nuestra propia experiencia o en la de colegas más cercanos, pero dejamos de lado aquello que parece improbable que ocurra en nuestro proyecto.

Equipo de proyecto

Permítanme compartir una lección aprendida acerca de lo comentado hasta ahora. Hace poco iniciamos un proyecto de desarrollo de software en el que el equipo inicial lo conformábamos un Arquitecto de Software, dos Arquitectos Técnicos, ocho Desarrolladores de Software, dos Ingenieros de Calidad y su servidor como
Administrador del Proyecto (AP).

Descripción del proyecto

Nuestro objetivo era entregar una aplicación que serviría para almacenar, administrar y determinar si un usuario del sistema de e-Learning de la compañía había logrado los créditos suficientes para certificarse o re-certificarse como Contador Público en la jurisdicción geográfica a la que pertenecía. Esta aplicación se conectaría al sistema de e-Learning y de recursos humanos  ya existentes en la compañía. Para dar una idea del tamaño del sistema teníamos 140mil usuarios que se encontraban distribuidos en más de 10 zonas geográficas en el mundo.

Ambiente del proyecto

Parte de los factores que presionaban este proyecto eran que el cliente quería reemplazar su herramienta actual de administración de créditos y ya tenía expectativas al respecto. Por otro lado el cliente había solicitado que usáramos herramientas para desarrollar el sistema  que no eran las mismas que se habían usado en el sistema actual, de tal manera que no había posibilidad de reutilizar ningún componente. Finalmente, las reglas de negocio de la primera versión habían cambiado drásticamente dado que íbamos a realizar una extensión grande en la funcionalidad.

Estructura del equipo

El equipo de proyecto me reportaba directamente a mí y yo reportaba avances a un Program Manager que pertenecía a la Oficina de Proyectos (PMO) y a un Solution Manager que pertenecía a la SMO. El equipo de proyecto se encontraba distribuido en tres países: México, Estados Unidos (USA) e India. Los tres arquitectos, cuatro desarrolladores y los ingenieros de calidad se encontraban en México, tres desarrolladores estaban en la India y un desarrollador y las oficinas de proyectos se encontraban en USA.

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Desarrollo del proyecto

Pasamos por las fases de inicio, planeación y durante la ejecución y control experimentamos muchos retos, pero aquí quiero enfocarme en una experiencia que no voy a olvidar. Estábamos muy cerca de las entregas iniciales, aquellas que establecerían la “primera impresión” para el cliente. Los tiempos estaban apretados por algunas decisiones tomadas con anterioridad, pero estábamos confiados en que un esfuerzo extra daría los resultados esperados. Los ejecutivos en USA se encontraban nerviosos porque el cliente era el más importante que teníamos en aquel momento y ese nerviosismo se convertía en presión para el Program Manager y para mí como AP. La fecha de nuestra primera entrega se estableció para un lunes 4 de febrero y las semanas anteriores el equipo había estado trabajando diligentemente de tal manera que parecía que terminaríamos a tiempo con poco o nada de tiempo de holgura.

Problema

Dada la importancia de los entregables, establecí  un reporte diario de avance con los miembros del equipo, en especial con el personal de India. Nos encontrábamos al final del viernes 1 de febrero (tres días naturales antes de la entrega) cuando de pronto noté que, a pesar de su diligencia en el envío del reporte diario, el personal de India no había registrado progreso ese último día y no tenía ningún reporte de ellos con respecto al motivo. Intenté llamarles pero asumí que no estarían en la oficina dado que nos separaban 11.5 horas y para ese tiempo ellos estarían dormidos. Habíamos planeado trabajar al día siguiente y si fuera necesario hasta el domingo, pero esto ponía la situación más difícil aún.

Esa madrugada de sábado, alrededor de las 2:00am hora del centro (CT), intenté comunicarme con la India (1:30pm IST) y al fin lo logré. Los miembros de mi equipo me comentaron que habían sufrido un corte del servicio de Internet a escala mayor. Investigando en diversos portales de noticias nos enteramos que el viernes 1o de febrero un barco en el mar mediterráneo ancló tras verse amenazado por el clima y cortó uno de los cables submarinos que comunican por Internet al Medio Este con Europa afectando gran parte del ancho de banda de la India y otros países.

Solución

Llamé inmediatamente al Program Manager y comentamos la situación con los ejecutivos en USA. Surgieron una serie de soluciones probables, una de ellas era enviar físicamente a alguien a la India con discos duros para traer el código fuente, pero fue descartada porque el viaje por los diferentes aviones y por carretera dura alrededor de 30 horas, eso nos quitaría toda oportunidad de terminar a tiempo.

Finalmente, investigando más, supimos que el administrador del ancho de banda de la India estaba utilizando el horario de occidente para mantener la operación de todos los call centers que se encuentran outsourceados allá y que estaba dejando el horario nocturno de occidente para todo tipo de operaciones, de tal manera que implementamos una serie de medidas para resolver nuestro problema:

1.    El equipo ejecutivo hizo del conocimiento del cliente lo que había ocurrido. No le comentaron que no entregaríamos, solo que probablemente nos retrasaríamos.
2.    Solicité a los desarrolladores Indios que hicieran Copy-Paste al código y que en lugar de colocarlo en la herramienta de control de versiones, lo enviaran por correo electrónico. Los correos electrónicos estaban tardando más de una hora en llegar dado el bajo ancho de banda que tenía India en esos días.
3.    Con el código ya en México usé a uno de los Arquitectos Técnicos para tomar ese código y ponerlo en el lugar adecuado dentro de nuestra herramienta de control de versiones. Un Arquitecto Técnico es considerado una persona de amplia experiencia en el terreno técnico y tiene conocimientos de negocio y habilidades de liderazgo, de tal forma que puse a un elemento muy capacitado en una labor que demandaría amplio conocimiento técnico e iniciativa. Además esta persona había estado apoyando con la definición de los paquetes de trabajo enviados a la India, de tal forma que conocía el alcance y demás detalles de sus entregables.
4.    Con la decisión de manejar el código localmente automáticamente retiramos el riesgo de retrasos por falta de conectividad, pero redujimos el equipo de proyecto en casi 40%, de tal manera que eso representó otro problema: estábamos pagando por recursos que no estaban siendo productivos (en India), y teníamos trabajo para 8 personas siendo atendido por sólo 5. Este problema es algo para lo que hubiera planeado si el problema mayor (la falta de conectividad) no hubiera existido, pero decidí aceptar ese nuevo riesgo y mitigarlo moviendo al arquitecto al equipo de desarrollo.
5.    Generé un network diagram para determinar las dependencias y empezamos a trabajar en la ruta crítica. Cuando uno de los miembros del equipo estaba a la espera de otro paquete de trabajo lo enviaba a dormir y lo citaba de acuerdo con la hora estimada de entrega del paquete dependiente. Así mantuvimos un equipo constantemente trabajando pero todos tuvieron oportunidad de dormir aunque fuera poco tiempo.
6.    Para disminuir la curva de aprendizaje procuré mantener a la gente en las actividades que ya tenían con anterioridad y un bajo porcentaje de actividades nuevas.

Acciones posteriores

Más adelante en el proyecto volvimos a integrar a los miembros del equipo en India e hicimos la transición de nuevos paquetes de trabajo para ser desarrollados en aquella región, desde luego paquetes que no estuvieran en la ruta crítica.
Adicionalmente agregué dentro del registro de riesgos la posibilidad de corte en la comunicación con India e incluso con Estados Unidos y desarrollamos planes de contingencia.

Finalmente hice una lista de riesgos comunes dentro de los proyectos de software que siempre consulto cuando inicio un nuevo proyecto, pero siempre dejo un tiempo para hacer un ejercicio de lluvia de ideas para planear para todo aquello fuera de mi checklist de riesgos comunes, siempre considerando los factores ambientales del proyecto y de la compañía.

Conclusión

Este es un ejemplo, sólo uno, de lo que ocurrió en uno, sólo uno, de mis proyectos. De aquí la importancia de la capacitación de los Líderes de Proyectos y Administradores de Proyectos, de aquí la importancia de foros de discusión con gente de la profesión, de aquí la importancia de profesionalizar nuestra labor. Siempre he recomendado a mis compañeros y amigos de trabajo que ante un problema debemos profesionalizar y colegiar nuestras acciones, esto es, debemos actuar profesionalmente basados en los conocimientos y usando técnicas propias de la profesión y debemos interactuar con nuestros colegas ya sea por medios electrónicos o personalmente para recibir ideas frescas y fuera de sesgo con respecto a la situación que enfrentamos.

Espero que esta experiencia sea de utilidad para los lectores en sus futuros proyectos.

Y por cierto, sí, entregamos lo prometido a tiempo el lunes 1ro de febrero, después de varias tazas de café y latas de red-bull.

Perdidos por dejar de ver el horizonte

Publicado el Octubre 15th, 2009 en General por Writer

para-el-blog.jpgConocer el detalle del árbol sin dejar de pensar en la perspectiva del bosque es importantísimo, de lo contrario puedes andar dando tumbos perdido en las particularidades, olvidando cumplir los objetivos realmente importantes del proyecto.

Hace algunos proyectos alguien me preguntó si sabía cómo configurar los permisos de instalación en el servidor del proyecto, le ayude a resolver el problema y un par de días después me comentó con un poco de urgencia que llevaba dos días intentando saber cuáles eran los puertos que estaban abiertos en la red, medio día después y con la ayuda del todo-poderoso administrador del sistema los puertos que necesitaba quedaron abiertos.

El lunes de la semana siguiente le pregunte si ya estaba todo listo para la auditoria de calidad que nos harían y angustiado respondió que no, lo único que faltaba era contar con un repositorio del proyecto donde llevar el control de versiones, y no estaba listo porque había tenido muchos problemas resolviendo los permisos de instalación, abriendo puertos, consiguiendo versiones de prueba del software de control de versiones y luego reinstalando la versión que se compró y que además eso había ocasionado un retraso de varios días en sus tareas del proyecto.

Ese fue uno de los mejores ejemplos de alguien que se pierde en los detalles del árbol y pierde la perspectiva del bosque, se centró demasiado y perdió varios días en los detalles del problema de instalar el software de control de versiones, cuando esa no era la única opción para realizar esa tarea.

El objetivo de ese punto de revisión en calidad era llevar un control de versiones y tener un repositorio donde todo mundo puediera encontrar la documentación del proyecto, y no era el de instalar un software para automatizar el control de versiones. La auditoria la pasamos sin problemas, el repositorio fue la carpeta del proyecto apegada a la estructura del proceso y para el control de versiones al nombre de cada archivo le agregamos el numero de la versión. No fue la mejor solución pero cumplía el requisito. Si hubiera hecho esto desde el principio no habría tenido ningún retraso en sus tareas del proyecto.

Moraleja…

En un proyecto nunca pierdas de vista el objetivo de la tarea que estás realizando, concentrarse en los detalles y olvidar qué es lo que quieres lograr te puede llevar al fracaso del proyecto, a esto se le conoce como “Perderse en los detalles del árbol y perder la perspectiva del bosque”, los detalles son importantes, siempre y cuando no pierdas la visión que te da un enfoque completo.

Orden no supervisada se la lleva la…

Publicado el Julio 14th, 2009 en Calidad por Writer

Se acerca la entrega del proyecto, los días han sido intensos como bien saben, llegar temprano, salir tarde, descubrir que hay muchas actividades que no se realizaron y entregables que no están listos, más otra infinidad de cosas que no se entendieron de acuerdo a la especificación, debo confesar que en este proyecto entré a ocho meses de iniciado.

Cuando a un compañero le comenzaron a cambiar las especificaciones, a un par de semanas de liberar, me pareció que no había un proceso definido, pero me equivoqué…Buscando en el repositorio del proyecto, encontré un proceso bien definido, claro y concreto,  apegado a los mejores estándares. Preguntando un poco a los que iniciaron el proyecto también me enteré que había un área de procesos dentro del proyecto (es un proyecto grande), y que el proceso que había encontrado se les había explicado al principio del proyecto…

Mi tercer asombro fue cuando le pregunté a algunas personas por qué no habían seguido el proceso y los pretextos fueron vastos, ocurrentes y estúpidos algunos: “Llegué tarde a esa presentación”, “¿Qué no era una sugerencia?” “No nos dio tiempo”, “No le entendí lo que querían”, etc.

Si llegó tarde o no le entendió, ¿no podía preguntar?; ¿¿¿Sugerencia el proceso???

La culpa también fue del área de procesos, que nunca verificó que las personas estaban siguiendo el procedimiento, lo explicó una sola vez al inicio, pero muchísimas personas nos integramos posteriormente, en resumen les faltaron dos cosas:

Un mecanismo para asegurar que todos conocen el proceso
Supervisar que todos siguieran el proceso

Moraleja…

El área de procesos realizó un trabajo magnífico al definir los procedimientos del desarrollo, pero nunca se ocupó de asegurar la calidad del proceso, como diría el Líder de Proyecto más rudo que he encontrado: Orden no supervisada se la lleva la ch…

Motivación infalible

Publicado el Junio 12th, 2009 en Recursos Humanos por Writer

¿Cómo motivar a un equipo de trabajo? hay varias técnicas, pero considero una la más importante: Sentirse útil, saber que el trabajo que se realiza soluciona problemas, pocas cosas son tan gratificantes como un buen trabajo realizado.

Todos buscamos reconocimiento, en nuestros grupos de amigos, en el fútbol, las fiestas, grupos de ex-alumnos, en el trabajo, las clases de yoga, etc. Cuando uno de estos grupos donde nos movemos nos reconoce al realizar algo bien, como contar los mejores chistes, conseguir los mejores lugares para el concierto, apoyar a los desvalidos, organizar fiestas o hacer los mejores planes; nos sentimos orgullosos, felices, plenos, satisfechos, vamos, hasta sentimos que caminamos a cinco centímetros del suelo.

Ese sentimiento es el mejor motivador del mundo. Claro que ayudan organizar reuniones para integrar al equipo, amenazar a los incumplidos, repartir con justicia el trabajo, dar bonos por horas extra, mantenerlos en forma cuando no hay trabajo, y muchas opciones más, pero la indispensable es mostrarles que su trabajo es parte de la solución y que realmente sirve lo que están haciendo.

Hacer que cada uno de los integrantes del equipo entienda la importancia del trabajo que realiza y también que vea su trabajo reconocido como parte de la solución es el elemento más efectivo en una estrategia de motivación.

Moraleja…

Escuchar un “buen trabajo”  y recibir una palmada en la espalda es el mejor motivador que podemos brindarle a nuestro equipo de trabajo. Pero tiene que ser sincero y real, no sólo cumplidos falsos. Si asignas el trabajo correctamente y reconoces lo realizado por cada integrante del equipo, estarán dispuestos a dar más de sí en cada ocasión.

¿Estás en las penumbras o en la luz?

Publicado el Mayo 18th, 2009 en General por Writer

El tic-tac del reloj sonaba con la fuerza que uno percibe después de una noche de vigilia, sólo el cálido sabor del café y el frío del alba me mantenían despierto.  Tenía razón ese viejo lobo de los proyectos que me recomendó en cada desvelo, subir a la azotea y contemplar el amanecer al menos durante media hora para reflexionar y recapacitar sobre el rumbo del proyecto.

Los días de descanso obligado por la epidemia de influenza  humana fueron necesarios, pero afectaron en varios aspectos al proyecto y revelaron cosas interesantes.

El descanso preventivo por enfermedad de un par de líderes de grupo, evidenció dos estilos de administración diferentes, ambos grupos de trabajo entregaban resultados, pero en la contingencia el primer equipo estaba como un gallinero con un zorro dentro, todo mundo corriendo de un lado para otro como locos y sin saber qué hacer. Su líder desde hace tiempo se regodeaba diciendo “si no estoy, nada funciona”, nadie le creía, pero yo sé que es una triste realidad, y no es porque su equipo de trabajo sea incapaz, ya que tiene personas competentes, pero nunca les transmite el objetivo general de lo que están haciendo, únicamente les entrega actividades aisladas, y es como si trabajaran a ciegas, por eso cuando el líder faltó, nadie en su equipo sabía qué hacer, con qué tareas continuar, a quién entregarle el trabajo. Sospecho que este líder mantiene a su grupo en penumbras por miedo a que alguien sobresalga más que él o para que la empresa no piense en despedirlo.

El segundo equipo de trabajo por el contrario estaba trabajando a un ritmo intenso, pero todos tenían una mirada de saber hacia dónde dirigirse y qué hacer. El líder de este equipo le había transmitido a todo su personal los objetivos, alcance y tiempos. Cada uno sabía qué parte del trabajo debería realizar y qué seguía.

En ese momento recordé una viejísima anécdota de un militar que aleccionando a sus pupilos, les decía que un buen ejército es aquel donde todo soldado sabe la estrategia general y los objetivos de la batalla, porque en medio del combate es frecuente que se pierdan las comunicaciones y que se tenga que cambiar la táctica para lograr los objetivos, en un escenario así un soldado bien informado sabe qué improvisar para apoyar los objetivos generales de su ejército.

En el segundo equipo de trabajo todos los integrantes estaban bien informados, en ausencia del líder, durante los días de trabajo en casa con comunicaciones limitadas, supieron cómo cambiar la táctica para conseguir los objetivos.

Moraleja…

No hay duda, en tiempos de crisis se ve quién está mejor templado, todo mundo ha entendido que el líder oscurantista tal vez cumple con el trabajo y es indispensable para que las cosas funcionen, en cambio el líder que comparte la visión e informa a su equipo es el estratégico para el proyecto. En la evaluación para ascender al siguiente nivel de responsabilidades es claro que prefiero alguien que sea estratégico y genere equipos de trabajo funcionales antes que alguien que es indispensable pero que tiene equipos de trabajo dependientes y disfuncionales en su ausencia.

Cómo decidir qué dejar de hacer

Publicado el Abril 14th, 2009 en General por Writer

Hace algunos días escuche a alguien decir:

“Sí, era importantísimo, pero ya no nos dio tiempo de hacerlo”

Y como un déjà-vu acudieron a mi mente los recuerdos de tantas noches corrigiendo errores porque a alguien se le olvidó o no tuvo tiempo de hacer el trabajo planeado. ¿A algun@ de ustedes le trae recuerdos la frase “ya no nos da tiempo de diseñar, vamos a construir sin el diseño completo”?

Cuando esto comienza a suceder es que el proyecto se está administrando por reacción y no por planeación, y en un proyecto existen pocas situaciones peores que hacer las cosas sin planeación. Es como cuando en un partido de fútbol todos corren como locos detrás de la pelota en lugar de seguir una táctica planeada.

Seamos realistas y reconozcamos que un altísimo porcentaje de los proyectos se retrasan con respecto a lo planeado, siempre hacemos lo posible por evitar caer en esta situación, pero si ya te encuentras en un escenario similar, entonces es importante saber cómo reaccionar, el error usual es instalarse en la urgencia y hacer sólo lo que nos dio tiempo, pero aunque suene un poco raro, también se debe planear qué dejar de hacer, la mejor forma de remontar una situación así es analizando las consecuencias de no hacer cada actividad, priorizar las actividades de acuerdo al impacto de cada omisión y así tenemos nuestra lista de actividades que debemos atender primero.

En una reunión post-mortem de uno de los proyectos de mis años mozos, el líder de proyecto reconoció: “Al principio no llevamos el control de riesgos porque ya no nos dio tiempo, pero después de la inundación aprendimos que eso fue lo peor que pudimos hacer”. Esa fue una lección aprendida a la mala, por cierto, en ese proyecto también se robaron varias computadoras con información importantísima, no cabe duda que hay proyectos con mala suerte, pero eso de los riesgos es otra historia.

Moraleja…

Por supuesto que lo ideal en un proyecto es planear todo bien y no entrar en una dinámica de todo urge y tiene que estar para ayer, pero cuando el destino nos alcanza hay que recurrir a una serie de trucos bajo la manga que nos ayuden a remontar la adversidad, y cuando en un proyecto las cosas se retrasan y todo urge lo mejor es planear qué dejar de hacer. Es por esto que uno de los mantras del sacrosanto PMBoK es planear, planear y planear. Aún en la adversidad.

Una de valor, astucia y coraje

Publicado el Enero 20th, 2009 en Requisitos por Writer

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Para ser un buen líder de proyecto no basta con hacer las cosas según el manual, también hace falta tener… actitud (”tamaños desos” diría mi abuelita).

Érase una vez un proyecto donde teníamos un líder de proyecto de los que hasta en el kinder sacaban estrellita a diario, todo lo hacía al pie de la letra, en las primera auditorías si hubieran tenido mención honorífica se la daban, todo pintaba color de rosa.

Debo reconocer que las cosas marchaban tan bien que hasta me daban escalofríos. Los primeros síntomas de que las cosas no eran tan ideales, se dieron cuando a la primera semana de retraso para la entrega de requisitos, los responsables de esa entrega convencieron al líder de proyecto de que no era posible cumplir con esas fechas y que necesitaban una semana más, por supuesto que me quede pasmado cuando ante ese movimiento en tiempo no planteó ningún ajuste en alcance o recursos.

La situación comenzó a ponerse preocupante cuando al término de esa semana los responsables de los requisitos se cobijaron bajo la influencia del director de la empresa para argumentar que todavía necesitaban dos semanas más para terminar los requisitos, y el líder de proyecto se achicó ante el director y sólo dijo “Sí señor, la fecha de entrega tampoco se mueve”.

El descontento general comenzó cuando pidieron otras dos semanas para terminar los requisitos, ya eran seis semanas de retraso y el líder de proyecto ¡¡¡no hacía nada!!!.

Los responsables de los requisitos seguían tan campantes como si todo marchara sobre ruedas, llegaban a su hora y se iban a su hora, iban por sus 15 minutos de café mañanero, otros 15 minutos de cigarro, otros 15 más para departir con los compañeros de pasillo y alguno hasta aplicó sus dos semanas de vacaciones a pesar del retraso en su entrega.

Vamos, no estoy en contra de algún tiempo para despejarse durante el trabajo, pero el punto es que todos veíamos como se iba acabando el tiempo del proyecto en ese mes y medio de retraso y ellos tan campantes como si las cosas marcharan sobre ruedas.

La cosa estalló cuando notificaron que a pesar del nuevo retraso en la entrega de los requisitos la fecha de liberación del proyecto no se movía, los reclamos por parte del equipo de desarrollo no se hicieron esperar, plantearon que era ilógico, ingenuo e imprudente (claro que con palabras altisonantes) esperar terminar el proyecto en el mismo tiempo y con los mismos recursos pero ahora con ocho semanas de retraso, es decir, se recortó el tiempo y el líder de proyecto nunca planteó ajustes de alcance o recursos. Todo mundo inició negociaciones agresivas para cubrir su espalda, a partir de ahí el ambiente del proyecto no fue el mismo, todas las desveladas posteriores fueron un “regalo especial” del equipo de los requisitos.

Moraleja…

En este caso le faltaron liderazgo, valor y astucia al líder de proyecto para hablar franca y honestamente con el director de la empresa y plantearle que ante cualquier movimiento en una de las tres variables más importantes del proyecto (tiempo, recursos y alcance) se deben ajustar una o las dos restantes. También le faltó tomar las medidas necesarias para lograr que el equipo de requisitos cumpliera con su objetivo en la fecha necesaria. Lograr esto es todo un arte y la forma en que se logra tiene que ver con los distintos tipos de liderazgo que adoptamos.

Como decía al inicio, este fue un ejemplo más donde quedó demostrado que para ser un buen líder de proyecto, no basta con saberse el PMBOK al derecho y al revés, también son necesarios valor, astucia y por supuesto liderazgo.

El Alzheimer de los proyectos

Publicado el Diciembre 10th, 2008 en Riesgos, Comunicaciones por Writer

¿Alguna de estas frases te es familiar?

“Hace tres meses les dije que necesitábamos X”
“¿Cómo fue posible que nadie se acordara de ese requisito?”
“No, nunca quedamos en que esa era mi responsabilidad”

Si alguna vez has sentido que tu cabeza y/o la de alguien próximo (arriba, abajo o a un lado) corren peligro por alguna de estas frases, es que en ese proyecto no se documentó lo suficiente.

Hace poco en una reunión de un proyecto con tres (si, 3) meses de retraso, escuché: “Ese coordinador de procesos de negocio ya lo había propuesto hace cuatro meses, pero nadie lo consideró importante y luego ni se acordaron de la propuesta”. Cuando llegó el momento de cortar cabezas, también le tocó a la persona que había hecho esa propuesta, a pesar de ser una persona muy competente tuvo que pagar los platos rotos y la ineptitud de sus colegas, porque no tuvo ninguna evidencia a la hora de deslindar responsabilidades.

Documentar es una de las actividades invaluables de un buen proyecto, y por documentar me refiero a plasmar toda la información posible en diagramas y/o documentos, sí, toda la información posible.

¿Qué debemos documentar?, absolutamente todo lo posible y/o importante; reuniones con minutas, procesos de negocio con diagramas, la visión del proyecto en un documento, los riesgos, el plan de control de calidad, etc. Para tener una lista más completa podemos consultar el viejo e invaluable PMBOK.

Vamos aclarando, el objetivo de documentar no es tener centenares de documentos con una prosa impecable o decenas de diagramas estéticamente perfectos, es bueno documentar siempre y cuando nos genere algún valor agregado, y esto puede ser por alguna de las siguientes razones:

- Comprender el dominio o negocio
- Evitar omisiones
- No depender de las personas
- Concertar acuerdos
- Registrar compromisos adquiridos

En los proyectos de alto riesgo es aún mucho más importante documentar, porque cuando algo falla catastróficamente y llega la hora de repartir culpas, crucificar responsables y rebanar cabezas (en suma: deslindar responsabilidades), las minutas son una excelente herramienta para descubrir mentiras e ineptos.

Moraleja…

No documentar en un proyecto, es como enrolar sólo a personas con Alzheimer, tal vez recuerden varias cosas de todos los acuerdos, procesos, hitos, reuniones, etc. Pero hay toneladas de información y decisiones que quedarán en el olvido por un momento y las recordaremos justo cuando hagan más daño (remember Murphy).

Así que no lo olviden: Más vale documentar que lamentar.

 
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