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"Houston, tenemos un problema"

Por Karolina Ríos López y José Luis Valderrama Paredes

El Equipo del Proyecto

Siempre escuchamos esta frase a raíz del sonado caso del proyecto Apolo 13 cuya impactante experiencia le mereció reconocimiento mundial incluso a través del cine. Hoy, la traemos a la memoria recordando que en cualquier tipo de proyecto, el equipo humano es una de las piezas más importantes. Aunque éste es creado al momento de definir el objetivo y actividades del proyecto, la selección de las personas idóneas se realiza teniendo en cuenta su capacidad y experiencia y no la afinidad personal entre ellas o su facilidad para compartir modelos mentales.

Cada persona del equipo ocupa un lugar importante y desempeña una labor específica que contribuye al éxito del proyecto. Sin embargo, el éxito del proyecto y de la labor de equipo, consisten en superar el pensamiento individual con sus prejuicios y sus rutinas solitarias. Un buen proyecto funciona cuando ocurren dos cosas: dejamos de pensar en nosotros epicentros del proceso (empezando a pensar en el cliente y sus necesidades) y cuando nos empezamos a ver como un equipo cohesionado que fluye y dinamiza sus acciones engranado para hacer grandes cosas.

Si bien es cierto que el producto de mi trabajo individual, contribuye a alcanzar los objetivos del proyecto, también hay que tener muy presente que el entendimiento entre todos los interesados del proyecto, desde el cliente, los vendedores, hasta las áreas técnicas y de ingeniería, es el camino hacia el logro de los objetivos y hacia lo que el cliente desea obtener. Y es ese entendimiento, esa capacidad de ver al otro como parte de un todo, y de sentirme a mí mismo integrado a una estructura bien articulada, lo que va a permitir asumir grandes retos. Así cuando llegan los obstáculos estaremos lo suficientemente preparados para convertirlos en grandes oportunidades de aprendizaje y crecimiento en lo profesional y en lo humano.

Recordemos que el Apolo 13, tenía como objetivo efectuar un viaje de rutina para traer muestras de la Luna. Sin embargo ante la emergencia que sufrió, su propósito cambió radicalmente para intentar traer a su tripulación con vida nuevamente a la Tierra. Capacidad de repentizar, de crear soluciones. Las circunstancias de los proyectos como en la vida pueden cambiar y aunque en apariencia conozcamos todos los riesgos que puedan existir, no estamos exentos de que ocurran imprevistos. Por esto, debemos entender, creer y sentir un verdadero compromiso con el proyecto, tener la certeza que de mí se espera el desempeño de un profesional, porque de mí dependen el resto de las actividades.

Busquemos entonces diariamente la motivación y el compromiso necesarios al iniciar un proyecto por pequeño que éste parezca. ¿Por qué esperar a que el otro haga “lo suyo” para que podamos crecer?, ¿de qué sirve que sólo me concentre en mi desempeño si el desempeño de los demás aún tiene problemas? O por el contrario, los demás marchan de maravilla pero yo estoy desconectado del ritmo del equipo?. Reflexiones sencillas pero altamente significativas para el crecimiento general del equipo de trabajo. Cavilaciones que nos pueden seguir dando pistas firmes para alcanzar el objetivo común, alcanzar la meta y lograr un ganar-ganar para todos los interesados en el proyecto.

De seguro así aunque tengamos siempre los pies en la tierra, podremos seguir mejorando para algún día alcanzar las estrellas…

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